Toda la riqueza de la ciencia del espíritu y de la espiritualidad se podría resumir en una frase: "Conócete a ti mismo". Pero hoy, ¿realmente sabemos quiénes somos? pag. 279
“ Conócete a ti mismo ”, ésta era la fórmula inscrita en el frontispicio del templo de Delfos. Pero ¿ qué significa “ sí mismo ” ?, ¿ qué debe conocerse de ese “ sí mismo ” ? ¿Su carácter, sus defectos, sus cualidades ? No, esto no es aún conocerse. Conocerse es poseer la ciencia de los diferentes cuerpos de los que está constituido el hombre (los cuerpos físico, etérico, astral, mental, causal, búdico, átmico) y de las condiciones necesarias para su plenitud. Si los Iniciados de la Antigüedad han insistido tanto en la necesidad de conocerse, es porque el conocimiento de sí mismo abre las mayores posibilidades de avanzar, de progresar, de éxito. Mientras no se conocen las necesidades de los cuerpos sutiles, siempre lo damos todo al cuerpo físico que está saciado, mientras que el alma y el espíritu están hambrientos, sedientos, se ahogan y mueren...”
Omraam Mikhaël Aïvanhov
INDICE
I “ Conócete a ti mismo ”
II el cuadro sinóptico
III el espíritu y la materia
IV El alma
V El sacrificio
VI Los alimentos del alma y del espíritu
VII La conciencia
VIII El Yo superior
IX La verdad
I La simplicidad
II Unidad y multiplicidad
III Verdad objetiva y verdad subjetiva
IV El conjunto y los detalles
V Las dos caras de la verdad
X La libertad
I Las leyes del destino
II La verdadera libertad es una consagración
III La muerte liberadora – Fatalidad y libertad
IV Atarse para desatarse
V Liberarse para comprometerse en el trabajo divino